Vocación

—No entiendo —protestó el amigo del muerto—. ¿Para qué le hacen autopsia, si fue muerte natural?
—Nunca está de más —dijo la enfermera—. Por las dudas, vio.
—Pero si él estaba en su escritorio, solo, trabajando su nueva novela…
—¡Shhh! Ahí viene el forense.

—Raro —dijo el médico.
El amigo del muerto sólo quería que todo terminase. Llevarse el cuerpo y velarlo y enterrarlo de una vez.
—Raro, ¿qué?
—Aparentemente murió de muerte natural. Pero no se puede ver.
—¿Cómo que no se puede ver?
—Los órganos permanecen velados. El cuerpo está lleno de palabras.

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